R. Es claro que el día de reposo bíblico es el
sábado, el séptimo día de la semana. La iglesia primitiva guardaba el
santo día de reposo según las enseñanzas de la Biblia (Hch. 17:2, 18:4).
Entonces, ¿por qué la mayoría de las iglesias de hoy en día rinden
culto el domingo? Averigüemos la razón.
El domingo y la adoración del dios sol de Roma

La
iglesia primitiva cristiana, que empezó en Jerusalén, prosperó y se
expandió a Asia Menor, cerca de Israel, a Macedonia y llegó hasta Roma.
En este proceso, sucedió algo inevitable: un conflicto con la religión
romana.
La familia imperial romana aborrecía a los judíos que
creían en el judaísmo. Los romanos creían en muchos dioses diferentes, y
desde su punto de vista politeísta de la religión, era difícil entender
a los judíos que creían en un solo y único Dios: Jehová, y los judíos
se mostraban reacios a seguir las órdenes de los romanos, teniendo a su
propia religión como excusa.
Para los romanos, los cristianos
parecían ser una secta del judaísmo porque era también una religión
monoteísta; los cristianos creían en Jesús como el Salvador, y guardaban
el séptimo día como el día de reposo, igual que los judíos. Así, los
miembros de la iglesia de Roma fueron incapaces de evitar la persecución
de los romanos, y se esforzaron por informarles la diferencia entre el
cristianismo y el judaísmo. En este proceso, llegaron a aceptar como día
de adoración el domingo que los romanos guardaban.
El domingo
era el día guardado para la adoración de Mitra, el dios sol. El
Mitraísmo, una derivación de la religión persa Zoroastrismo, fue
introducido en Roma alrededor del siglo I a. C. Mitra era descrito como
el "dios invisible" o el "dios de la juventud inmortal", y el Mitraísmo
tuvo sus seguidores entre los soldados de Roma. Por el tiempo en que el
cristianismo se expandió a Roma, el dios sol Mitra ya había sido elevado
a la posición de deidad patrona de los emperadores y del imperio, y el
Mitraísmo había sido reconocido como la religión más predominante e
influyente de Roma. La iglesia de Roma trató de escapar de la
persecución de los romanos aceptando como día de adoración el domingo,
que era guardado en honor a Mitra.
Constantino y la ley del domingo

Alrededor
del siglo II, la iglesia de Roma y algunas iglesias bajo su influencia
adoptaron el domingo como su día de adoración, pero las iglesias
orientales centradas en Jerusalén guardaban el sábado, el séptimo día,
como el día de reposo según las enseñanzas de la Biblia. Sin embargo, ya
que Constantino promulgó el Edicto de Milán en 313 d. C. que declaraba
la igualdad de todas las religiones, esto llegó a ser un punto decisivo
para el cristianismo.
Después de que Constantino promulgara el
Edicto de Milán, inició políticas procristianas, dando privilegios al
clero y apoyando económicamente a la iglesia. Pero esto no significaba
que se hubiera convertido completamente al cristianismo. Él identificó
con Cristo a su dios favorito, Mitra, y retuvo el título de sumo
sacerdote pagano de "Pontifex Maximus" (Sumo Pontífice) hasta su muerte.
Finalmente, escogió el cristianismo con propósitos políticos a fin de
unificar todo el imperio. Para llevar adelante estas ideas, más tarde
Constantino emitió una ley que ordenaba públicamente reposar del trabajo
completamente los domingos.

Así
fue como el día de adoración al sol fue cambiado al día cristiano de
adoración. La Ley Dominical de Constantino, promulgada en 321 d. C.,
resultó en la solidificación de la posición de la iglesia de Roma. Ya
que Constantino había forzado con su autoridad a todas las personas bajo
el control del Imperio Romano a descansar el domingo, hasta las
iglesias orientales que habían seguido observando el día de reposo no
tuvieron más alternativa que seguir a la iglesia de Roma. Por supuesto,
los que deseaban preservar la verdad adheridos al día de reposo, se
escondían en los desiertos y en las montañas, pero era imposible impedir
que la adoración del domingo se extendiera a todas las iglesias.
Este es el origen de la observancia del domingo, la cual ha continuado hasta estos días.
Sin
embargo, aunque muchas iglesias guardan el domingo, el verdadero día de
adoración a Dios no puede ser cambiado al domingo, que es el día de
adoración al sol.
Los mandamientos de Dios no deben ser cambiados por el hombre por ninguna razón.
Ap. 22:18-19
"Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este
libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas
que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras
del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y
de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro."
Dios
vino a esta tierra según las profecías de la Biblia, y reveló al mundo
entero la verdad escondida en la oscuridad y nos permitió conocer la
verdad del día de adoración que debemos observar. El día de reposo que
la Iglesia de Dios guarda sagradamente el día sábado, el séptimo día, es
la verdad pura de la iglesia primitiva que Cristo restauró en su
segunda venida.