lunes, 25 de mayo de 2015

(IDDSMM) Los desastres y la Pascua(4).



Por ultima vez vamos a averiguar acerca de Los desastres y la Pascua.
salmos 91:7 Caerán a tu lado mil,Y diez mil a tu diestra;mas a ti no llegará.


El nuevo pacto, la promesa de la herencia eterna del cielo

La Pascua que celebramos ahora, no es simplemente una ceremonia para salvar nuestra vida física y para rescatarnos de los desastres en la tierra. La Pascua es la verdad de verdades, que Dios estableció a través de su preciosa sangre para redimirnos del desastre más grande: el desastre del infierno.

El profeta Jeremías profetizó que Dios establecería el nuevo pacto para perdonar los pecados de su pueblo.

Jer. 31:31-34 “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. […] Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

Según lo profetizado, Jesús estableció el nuevo pacto en la noche de la Pascua. Él había deseado y esperado ansiosamente para cumplir esto: proclamar el nuevo pacto. Sin el nuevo pacto que Dios estableció mediante su carne y su sangre, los hijos de Dios nunca estarán libres del desastre del infierno.

A fin de salvarnos de tan grande desastre, Cristo se ofreció en sacrificio y nos dio la promesa de la herencia eterna. Él prometió guiarnos al reino de los cielos, donde no habrá más muerte ni llanto, sino un desborde infinito de paz y bendiciones de vida eterna. Por esta asombrosa gracia de Dios, ahora estamos anhelando un cielo nuevo y una tierra nueva (Ap. 21:1-4, 2 P. 3:13).

He. 9:15-18 “Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre.”

Para darnos la herencia eterna prometida, Dios mismo vino a esta tierra en la carne y estableció el nuevo pacto. Satanás trata de llevar incluso un alma más al infierno. Por eso, ha estado trabajando duro para destruir la verdad del nuevo pacto. Mientras Satanás ha estado intentando abolir la Pascua del nuevo pacto, Dios ha estado tratando de preservarlo para darlo a sus hijos. Esta gran guerra espiritual ha continuado por miles de años. Sin embargo, Dios nos provee guía y dirección; Él ha venido a esta tierra otra vez y ha restaurado la verdad en esta época.

He. 9:28 “así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

La Biblia dice que Cristo vendrá por segunda vez, como el Espíritu y la Esposa (Ap. 22:17). El Espíritu y la Esposa ahora están llamando a todos los seres humanos a venir y recibir el agua de la vida, diciéndoles que no vayan a los lugares donde sufrirán desastres.

Debemos venir al Espíritu y la Esposa que nos dan el agua de la vida. Con el pecado, no podemos obtener la vida, y si no obtenemos el perdón de pecados, nunca estaremos libres del desastre del infierno. Solo aquellos que vengan al Espíritu y la Esposa podrán recibir el perdón de pecados y disfrutar de la vida eterna y de todas las demás bendiciones.

Todavía hay muchas personas en el mundo que no han oído la voz del Espíritu y la Esposa y están deambulando sin rumbo y corriendo hacia la muerte sin darse cuenta. Ya que Dios nos ha hecho ministros competentes del nuevo pacto (2 Co. 3:6), trabajemos más fuerte para guiar a esas personas al camino correcto hacia la salvación, predicando al mundo entero a nuestro Dios, el Espíritu y la Esposa, que nos han salvado del desastre eterno por medio de la verdad del nuevo pacto.

¡Gracias, honra y gloria eternas sean a nuestro Padre y a nuestra Madre celestiales que nos han rescatado del desastre del infierno y nos guían al camino del eterno reino celestial!


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